miércoles, octubre 26, 2011

Segundos afuera...


"estoy con Cris, ja, pero cuando me crezcan las bolitas(?) me corto solo".


En la valentía 2.0 -esa que le hace crecer los huevos a los idiotas que tienen voz y coraje detrás del monitor LED y el teclado salpicado de pajas- miles de personas se reproducen por las redes sociales y los comentarios en las webs de los diarios quejándose del voto al FPV. El principal agravio es atribuir el voto oficialista a sectores de la clase más baja, dudosa afirmación cuyo sinsentido es doble: por un lado suponer que el voto propio vale más que el de un santiagueño; por otro lado, evidencia la ignorancia respecto a cómo se compone el padrón electoral y qué aporte da cada región para consolidar un resultado. Si vos pensás que tener una presidenta es culpa de los cabecita negra, enterate que, sumando la totalidad de los votos obtenidos por el FPV en Chaco y Santiago, no alcanzan la cantidad de votos que recibió Cristina en Capital Federal, ese reducto excelso al cual le adjudicamos un voto calificado y pensante; Preguntar por Pino Solanas en recepción.
Para mayor precisión, porque alguno me va a decir "Sí, pero en Capital hay muchos que escuchan cumbia y son de Boca"(?) les sugiero que se fijen el resultado de las comunas 13 y 14, allí donde cada tres palabras sale un "Boló" y por cada persona hay dos smartphones, los números de CFK también son elocuentes.
Ni el 60 % de Macri es facho, ni el 54% de CFK se debe al Fútbol para Todos, subestimar o sobreestimar el voto es una conducta que acarrea un doble estándar agresivo: los panelistas de 678 estaban en las puertas de un harakiri luego de la victoria de Macri, adhiriendo tácitamente con la recordada frase de Fito Páez (el asco y demás) cuestionando sobre qué motiva el voto al PRO. El mismo gesto tuvo Mariano Grondona el domingo, pero con los votos Kirchneristas. Cuando gana el que yo quiero es un voto inteligente y “la gente se da cuenta”, cuando gana el que aborrezco me compadezco de aquellos que votaron así, ellos no saben lo que sé yo y pronto van a ver lo que vendrá (modo Gorililita Carrió). Yo jamás voté a CFK, como así tampoco quise que le vaya mal a otro, no me alegra que se inunde Belgrano o que se desmoroné un edificio en Flores para decir “Macri basura”.
Esa costumbre miserable, autodestructiva, de desear que las cosas nos vayan mal sólo para demostrar que hicimos bien en no votar al que nos llevó por mal camino. Esa avidez por malas noticias, por encontrar mierda. ¿Cómo somos millones de boludos leyendo, escuchando y viendo mierda para regocijarnos?
La comunicación oficialista puede ser empalagosa, pero el negativismo ya te condiciona el día. Hay que tener ganas de levantarse todos los días escuchando a Magdalena… Dejensé de joder, escuchen un disco, cualquiera que tengan, un cassette, no sé, una gotera… ¿Pero es necesario abrir los ojos al día y recibir un “Vas a tener un día de mierda (…) caos, aumento, muerte, Jorge Rial”? No es negar la realidad, es mirar alrededor y dejar de tener una voz en off todo el tiempo, una dudosa palabra santa que nos manipula la atención.
No les parece contradictorio lo siguiente: hay un discurso propio de la mayoría de los políticos no alineados con el oficialismo, dicho discurso reconoce tibiamente una mejora a nivel país (generalmente adjudicada a un "viento de cola") pero puntualiza en que son cada vez más notorias las desigualdades, que cada vez hay más pobres y que la seguridad y la salud están en decadencia (La salud para los que no podemos atendernos en el Sanatorio de Los Arcos, claro está) Con este mapa, con esta situación, ¿no somos nosotros, los de abajo, los que tendríamos que votar en contra de un ejecutivo que mueve las fichas para los de arriba y nos tira migajas? Por qué no se hacen cargo de su voto aquellos a los que le conviene el cambio como está, aquellos que se han acomodado industrialmente en base a acuerdos bilaterales o subsidios para la producción. Claro, resulta que estamos en un país donde supuestamente se hace todo mal para los de abajo, y cuando ganan los que hacen las cosas mal con más del 50 % de los votos nos miran y nos dicen “Eh, ustedes ahí abajo, no voten con el choripan”. Claro, hijo de puta, un tipo que factura 15 millones de dólares anuales con las condiciones de mercado actuales va a votar a Altamira para ver qué pasa… Se me ríe el culo gordo. Los de la UIA votan por un choripan, seguro. Hay que ser miserable e ignorante para responsabilizar a un sector social de una elección, máxime cuando el resultado es tal; ponele que la cosa sea de un 30% y bueno, ahí sí, la culpa es de los villeros (?). Insisto, revisar el resultado de las mesas, ahí están los crudos datos irrefutables.
Por si fuera poco, tenemos que escuchar el difuso elogio a la democracia: "Yo no la voté, pero bueno, si ganó es porque la gente se manifestó así” enunciado en el cual subyace un dejo de "la concha de mi madre, culpa de los planes trabajar tenemos que fumarnos a la conchuda”. Y así, desde la resignación, somos como ese nene lagañoso que entra a la escuela arrastrado de la mochila por su madre, esperando la primera señal para irnos a la mierda.
Cuatro años más. Al que la votó y acompaña, felicitaciones. Al que no la votó y acompaña, felicitaciones. Al que no votó y ni fu ni fa… insulso/a. Al que no la votó y está a regañadientes, a comerla macho, tenés lugares dónde manifestarte y plantear una alternativa, pero por favor que no sea bajo el anonimato de un Avatar y un seudónimo en los comentarios de los diarios, valen tanto como los cartones del estanciero para comprar leche. Al que reniega del sistema -noble él/ella- comprate una Kalashnikova1947 y empezá un raid por las cámaras, las intendencias y la casa de gobierno, de lo contrario vas a ser siempre copulado por el sistema.
Ahora que lo pienso, quizás fui injusto con Alfonsín, después de compararse con Lula, Kennedy y Perón, tal vez tuve que haberle dado un voto...

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