Los suicidas.
Dicen que los domingos, el otoño y el frío les aumenta los deseos de matarse. A quienes asumen tal estupidez habría que matarlos.
Encontrar la calidez cuando el termómetro dice lo contrario. Sentir que el frío en las yemas nos hace sentir vivos, al menos, y no somos sólo seres inanimados, amparados en el confort de la vida acondicionada.
En cada rincón de este mundo se sucede la mierda, al mismo tiempo lo maravilloso se descubre.
A fin de cuenta son elecciones. De este lado preferimos lo segundo.

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