jueves, abril 07, 2011

Cuásar


Atónito.
Atrapado en esa duermevela del que no grita, no habla, no mueve las falanges.
Observando el detalle, un parpadeo diminuto.
Imperceptible.
El brillo intermitente de una nueva galaxia.
Contemplé un universo blanco y negro; los movimientos contraídos de un universo líquido.
Un corazón latiendo con firmeza, con la fuerza de mil caballos salvajes.

Alguien que espera en la cima de un tobogán.
Ansioso.
Alguien que llega como el sonido de un malón
con la dulzura de una flor.



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