sábado, febrero 02, 2008

NN


A lo mejor, con un poco de suerte, será algo más que un número; algo más que una cifra oscilante entre el grafico de torta y las barras azules de un balance mensual. Lo seguro es que, hasta hoy, ha sido un trapo viejo dormitando en las esquinas, agitando las franelas y dibujando cuerpos con el humo de los cigarros.

Y si deja de ser un número, si abandona el destierro de identidad, Caerá en los diferentes catálogos que tenemos guardados en nuestros lenguajes relucientes. Podremos decir que es un viejo, volvernos indiferentes y nombrarlo croto, ciruja, callejero o cualquier otro denominador que lo despoje de sí y lo arroje a la disponibilidad despectiva de nuestro repertorio.

Algún día podríamos, cuanto menos, preguntar si su nombre es Héctor.

3 comentarios:

Alejandro the Wyvern dijo...

buen post siempre me encuentro con estos seres olvidados y siempre me pregunto cual sera su historia

Analía dijo...

la cosificación del ser humano es algo que lamentablemente siempre estrá presente. Cuando se le quitan los derechos basicos a las personas pasan a ser una cosa, y las cosas sí se cuentan por numeros.

Anónimo dijo...

Tal vez en tu espacio tengas pocos cometarios, porque realmente en el tuyo hay calidad, y no así en todas partes.
Lo que más brilla por allí, no significa que es lo mejor.

Gabriela.