miércoles, febrero 03, 2010

Argentina, Guy Pearce, Milicos, Recuerdos, Carrie Ann Moss...

A guy Pearce lo traje de los pelos a este texto, no tiene nada que ver, pobre. Él debe andar por ahí, con su mentón, mientras yo lo uso de escudo.


Todo nace de una charla sobre los milicos, los militares, el gobierno de facto, la dictadura o como quieran llamarlo. El resultado de esa charla, o una idea que terminó siendo tristemente cierta, es la afirmación susurrada que corretea de aquí para allá por parte de muchos desmemoriados, creo yo, que insinuan, cuando no afirman, el bienestar que reinaba por estas tierras cuando los militares estaban al mando de la Fragata Argentina. Joya, nunca velero. No sólo se esgrime el supuesto bienestar de antaño con presencia militar, sino que además se lo reclama implícitamente, porque claro, no tienen el timbre de voz para argumentar un por qué, pero igual "saben" que estaríamos mejor... qué cosita.


Entonces, acá los saco de vuelta a Guy Pearce, que todavía tiene los anteojitos de "L.A Confidential "y el polvo de" La Máquina del tiempo". Lo utilizo para hablar sobre la diferencia entre los recuerdos, la memoria y, por ende, de nosotros, los desmemoriados más australes del mundo. No leí la definición de Memoria, tampoco la de Recuerdo, pero que coincidimos en que recuerdo suena más a pantallazo, a imagen, sonido o sabor que se proyecta esporádicamente, o frecuentemente, quizás, pero no tiene una connotación de peso, salvo cuando está adjetivizada para ello, como cuando se dice, por ej: "tengo un recuerdo imborrable" o "gran recuerdo", de lo contrario, la palabra recuerdo no alcanza la dimensión de Memoria.


La memoria, por su parte, suena a una plataforma medianamente organizada en la cual los recuerdos se han aferrado como el carbono y nuclean una serie de recuerdos. De este modo, estos recuerdos organizados y próximos ente sí, costruyen un breve clip, una idea sustentada en las piezas del rompecabezas. La memoria no tiene la función pavota del recuerdo, que está para aparecer de vez en cuando y hacernos reír, llorar, extrañar, o simplemente recordar,no; la memoria es un sargazo donde mora todo lo que nos llega, una zona infranqueable que condiciona todo lo que hacemos y somos. Determina, porque sienta un precedente y está marcada en ese lugar del cerebro al cual no puede entrar Mirtha Legrand.

Por eso somos desmemoriados, por eso hablo de Guy Pearce, de Memento y de los recuerdos, porque un tipo que pide a los militares no tiene memoria, a lo sumo recuerdos, y quizás ni eso, porque lo escuchó por ahí, en el taxi o al padre opresor. Porque nosotros no tenemos memoria, somos como Guy Pearce en Memento: nos tatuamos tips, latiguillos,y sentencias que sabemos son malas, pero no entendemos el todo, despertamos luego, unos meses antes de la elección y entendemos sólo aquello nefasto y contundente que hicimos tiempo a tatuarnos para luego repelerlo: "Un Peso un Dólar"; "La casa está en orden"; "no los voy a defraudar"; "dicen que soy aburrido"; "El que depositó dólares, recibirá Dólares" "Corralito" y tantas otras palabras o construcciones verbales que nos han dejado sabor a mierda en la boca. Pero claro, nos aterran esas palabras, esos tatuajes en el brazo y sin embargo no sabemos quién es quién, no sabemos de quién desconfiar porque no tenemos memoria, tenemos esas palabras dando vueltas en la cabeza y nada más.


Y así es cómo Guy Pearce puede despertarse un día y pedir que vuelvan las botas, porque si hubiera estado lúcido ni lo pensaba.
De todos modos, Guy Pearce ya pensó en todos, sí, también en vos, que querés que vuelvan los militares. Te espera en Luro y Dorrego, con la Máquina del Tiempo, y dice que te llevará hacia marzo/abril de 1976, para que vivas seis o siete años en la Argentina de entonces...

viernes, enero 29, 2010

Así ha sido siempre..


La luna está hermosa hoy. El cielo en sí, está hermoso hoy. Y sí, hermoso, bonito, feo, atrapante... Son puras conjeturas individuales, meras interpretaciones de ese manto negro que día a día echa al sol y trae tantas pecas blancas que adornan el techo infinito.

El cielo le da ese matiz a la luna, lo carga de agua diría mi vieja, la cobija en esa bruma densa que se interrumpe en nubes oscuras (claro, es de noche). La luna va cruzando el cielo y nosotros nos movemos en sintonía, queremos verla, sacarle fotos... Queremos quererla.

Ahora el viento; el soplido constante y generoso que mueve los broches y maltrata al Jazmín.

...

Lamentablemente el hombre se siente mucho, piensa que es dueño de todo y controla las mareas. Acá somos meros espectadores, pequeñas luciérnagas finitas que dependen de una cantada de culo de la madre naturaleza.

De vez en cuando nos azota. Es tan bello.

Me imagino a Pavarotti, bien gordo y barbudo, como siempre, cantando Volare.

Salú, jefe, dónde quiera que ande...

jueves, enero 28, 2010

Suicidal tendencies

El primer contacto con la muerte lo tuve en la plaza Dorrego, un lugar discreto y ameno que se ha mantenido al margen de las subculturas emergentes y las oscilantes personificaciones de los adolescentes. Una plaza que nunca dejó de rebotar pelotas y sacudir hamacas.

No recuerdo en que año, seguro antes del 91. Mi hermana rompía las bolas por una manzana azucarada y mi madre relojeaba a ver si venía el colectivo. Yo picaba la Tango. Increíble. Heredar ese pedazo de cuero era digno de la felicidad absoluta.

Así estábamos, absortos en actividades tan disímiles como ordinarias. La serenidad la quebró un disparo, eso digo ahora, en su momento lo mismo me daba un doblemecha, un portón cayendo o un disparo, no estaba familiarizado con tales irrupciones. Adivinamos de dónde vino el ruido, fuimos caminando hasta allí, desobedeciendo las órdenes de mi madre que ya veía asomar la trompa del 542 amarillo. Pronto vimos un semicírculo de interesados (chusmas) que miraban el piso consternados; frente a ellos, desvanecido en el suelo de la plaza, había un hombre con su cabeza maltrecha. Las personas a su alrededor conversaban, no en un tono ameno, claro está, sino más bien expresándose uno sobre el otro tirando palabras que no comprendí. Repetían mucho la palabra suicidio..

No pude adivinar mucho más de él, sólo vi sangre, luego mi madre me apartó tomándome del hombro. A punto estuve de caer, mi brazo en jarra sosteniendo la Tango me quito el equilibrio y terminé con las mejillas en las caderas de mi vieja. Mi hermana evadió el manotazo en el hombro y se acercó hacía el hombre tendido. Lo miró tanto.

De ese día, el recuerdo más fresco es verla a ella, inocente y curiosa, contemplando al muerto. Lo otro (la pelota, mi vieja aguardando el colectivo, la gente) quizás es material superpuesto y discontinuo; fabulado, si se quiere, traído de los pelos por esa vieja puta que es la memoria,pero sole estaba ahí, con su cara inexpresiva, entendiendo nada ante la revelación de un muerto.

martes, diciembre 29, 2009

2010 (Mother nature´s son)


Pasa en la ruta 7.
De vez en cuando, el costado de la ruta sorprende con destellos que acompañan por kilómetros el recorrido del Ómnibus. Pasa, más que nada, en ese trazo del camino entre Chacabuco y Junín, eso es lo creo que yo, quizás se desencadena a lo largo de la Pampa Húmeda y ni me entero encapsulado en ese tubo caldoso que llamamos micro.

Las lucecitas que simulan chispazos amenazantes son luciérnagas, esas que antes tanto se apreciaban por todos lados, esas que ahora sólo se ven cuando es de noche (obviamente), se está en el campo y no hay WI-FI. ¿Qué será de la vida de esos seres que adornaron nuestra infancia? ¿Dónde han ido todas las alimañas que nos generaban mitos y miedos cuando descrubíamos la noche jugando a cualquier cosa, en cualquier lado? Bichito de luz, cascarudo, cascarudo torito, tábanos, gata peluda (verde o negra), bicho bolita... Son tantos, y sin embargo los hemos ido matando, en la vida y en la memoria. Los hemos matado con la indiferencia; miramos un monitor, un teléfono celular y vamos matando ese mundo hermoso y natural, ese mundo que sólo existe cuando lo conocemos, que sólo existió cuando lo conocimos. Si fuiste un chico de departamento, estás exculpado, ese mundo no existió jamás.

...

Las plantas corren mejor suerte, siempre somos las viejas chotas las que preservamos su belleza y su reproducción cíclica. De todos modos extraño algunas especies silvestres y simples, como aquel yuyo molesto que crecía en las partes del potrero donde no corría el balón: flechitas le decíamos, y no hay nombre en la naturaleza más apropiado. Las recuerdo entretejidas en mi cabello, pinchándome la espalda o las piernas. Las tomaba de a montones y las arrojaba con saña ante quien tuviera en frente... Un hijo de puta.

Por eso, en este año que se está poniendo el forro, lo mejor sería recuperar un poco, aunque sea/por lo menos, un poco de naturaleza. Por aquello que fuimos, porque hoy son y no conocen. Por las tontas tijeretas que iban y venían de cable a cable.

domingo, diciembre 20, 2009

Con perdón de los escépticos...

Que la Asignación Universal por hijo fomenta el clientelismo ya se dijo en todos los Medios. Que los padres beneficiados con este aporte gastarán el dinero en drogas, alcohol o cualquier tipo de vicio también se ha dicho, no en los medios, pero en el boca a boca lo escuché hasta el hartazgo, obviamente con un tono peyorativo y denigrante. Que a "esa gente" le dan dinero por no hacer nada mientras que el salario familiar sigue estancado también lo repitieron a placer; aunque bueno, el aumento del salario familiar pasó inadvertido, parece, y muchos no saben que por estos días se está pagando con aumento del $33 por ciento. Se ha dicho, que muchas personas se benefician de la Asignación sin necesitarla, lo cual es cierto porque nunca faltan los HIJOS DE PUTA sin escrúpulos; de todos modos, ésto no es absoluto, no son 3 millones de Hijos de puta los que cobran.

Lo que no se ha dicho es la obligación con la cual cuentan los padres beneficiados, quienes deben presentar puntualmente los certificados de escolaridad y vacunación.

Lo que no se ha dicho es que se piensa en mejorar este programa con medidas más plurales, como acercar también la Asignación a los monotributistas, ese racimo de personas que siempre quedan en el medio de todo... De la nada.

Lo que no se ha dicho es dónde va ese dinero que se les paga, bueno sí, se ha sugerido que es para el paco, la bailanta, la cerveza... Y menos mal que no está más el codificado del domingo, sino "esa gente" pagaría las fichas en vez de comprar leche. Lo cierto es que ese dinero queda en el consumo interno y la mayor parte se vierte en adquisiciones de alimentos básicos y esenciales; pero claro, para el imaginario dominante eso es improbable, pues las voces soplan intensamente en otra dirección

Les dejo el Vínculo a una nota. sí, es un diario con clara tendencia oficialista, con el descrédito que ésto acarrea para los lectores ilustrados de la República Occidental Argentina. La próxima subo una de Clarín, el diario "de la gente".



http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-137205-2009-12-18.html

viernes, diciembre 11, 2009

Así te quiero ver...


En este lugar almorzaron los chanchos.

Lo hicieron durante una fecha conmemorativa. Se apropiaron del dolor nacional y escupieron sus mierdas llenas de odio y desprecio.

Ahora andan por ahí, por la capi; muchos menos, eso sí, porque no todos comen vidrio eternamente. Sin embargo, ellos,siempre con su escupitajo hacia el Frente.

Son, dicen ser, la voz de millones. Son los Jinetes del Apocalipsis que sólo buscan llenar de sacos sus cascos.

¿Sabrán poner en marcha un tractor?

lunes, noviembre 30, 2009

Todavía no

Se suceden los paradigmas, estas normas escupidas por el gigante multimedio que todo lo hace a velocidades supersónicas. El foco acá, el foco allá, pasa lo que yo digo y lo que no digo no existe, es mentira.

Ahora dicen que la muerte luce como si tuviera 14 ó 15 años. Dicen que es implacable, que esta muerte puberta nos va a matar todos.

Yo le daría un cuaderno, un lápiz, una pelota y unos cortos. Le preguntaría por qué.

No hay nada más fácil que estigmatizar. Gratis y efectivo.